sábado, 21 de marzo de 2015

'Táctica y estrategia'

“La soledad es también un homenaje al prójimo”

Mario está sentado en el Café Miami, centro neurálgico de Palma en los setenta y ochenta, hasta que Zara compró el edificio. Antes, había un pianista de tardes nubladas que troceaba la melancolía como Arguiñano las cebollas. Acudíamos todas las mañanas a por un café, casi seguro, a las nueve. Las nueve son Mario Benedetti cuando habla de su hijo en la guerrilla, de su esposa angustiada por la enfermedad de él, por él preocupado ante una próxima partida a Madrid. Mario es un templo donde rezo al verso Él, flacucho, se atusa las canas del bigote y pone un libro sobre el mármol de la mesa, lo abre y escribe: “Para Nieves cordialmente (firma)”. Qué poco, pienso, pero lo tengo. Mario Benedetti Inventario  poesía 1948-1980 (Colección Visor de poesía, 1981).

Táctica y estrategia

Mi táctica es
                     mirarte
aprerder como sos
quererte como sos

mi táctica es
                      hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible
mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo       ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos
mi táctica es
                       ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
                       ni abismos
mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
                                  simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo                   ni sé
con qué pretexto
por fin                          me necesites.

Mario.


Las doce


Hora de hadas: hora de Gloria Fuertes. Gloria, tengo miles de versos; es decir, tengo casi todo tu corazón en fragmentos. Es, como deshacer un puzle; es decir, coger todos los pedazos y tirar al aire y, antes de caer, quedarme con unos pocos. Cualquiera de ellos basta para explorarte y recorrer las cicatrices de tu risa. Pena de no coincidir en Madrid: alegría de coincidirte siempre, en el siempre… en el siempre de las hadas.

Cuando muera

Cuando muera
no te eches a llorar,
échate la siesta con tu amante de turno.
Cuando muera
no te eches a llorar
échate el alma a la espalda
y mi amor a los pies
como aquel día.
Cuando muera
no te eches a llorar,
seré yo, la que llene con mi llanto
tus manos vacías.


Gloria Fuertes, Historias de Gloria [Amor, humor y desamor] (Cátedra, 1983)

‘La estación del aire’

Por qué convocar a los dioses
mientras la quietud cercena el aire?
quien no quiere ayudarse no
merece el apoyo de lo eterno
no acampen los temores porque
el concilio de la salvación ya está tomado

Qué suerte aquellos meses de marear La página, a vueltas para encontrar recursos que sostuvieran esta publicación, una de la mejores revistas de Literatura de Europa, en una Canarias siempre despierta a la creación. Es la luz, el sol, La estación del aire de la que escribe Domingo-Luis Hernández, la que prima y, en días como estos, hay que regresar a los fuegos de artificio, al pasado que aún retiene la memoria, como un trofeo. Domingo: profesor, poeta. Aquí está su obra. 




Domingo-Luis Hernández, Taller de tránsfugas (H.A. Editor, 1989)




'La carta en el camino'

La carta en el camino

Adiós, pero contigo
serás, irás dentro
de una gota de sangre que circule por mis venas
o fuera, beso que me abraza el rostro
o cinturón de fuego en mi cintura.
Dulce mía, recibe
el gran amor que salió de mi vida
y que en ti no encontraba territorio
como el explorador perdido
en las islas del pan y de la miel.
Yo te encontré después
de la tormenta,
la lluvia lavó el aire
y en el agua
tus dulces pies brillaron como peces. (…)

Pablo Neruda, Los versos del capitán (Bruguera, Libro amigo, 1980)

La dedicatoria reza: “Para Nieves-Edurne. Con la dulzura de un beso y un abrazo de siglos en su pecho contra el mío. Javi”. Javi era, probablemente lo sea, poeta. Se nos ocurrió juntarnos (1977,?) con otros cinco y crear ‘Siete x siete, poetas por su pueblo’, un grupo de locos que nos reuníamos en el Café La Granja de Bilbao, los jueves, a partir de las ocho de la tarde. Sacamos una revistita, en aquellos setenta, que vendíamos a las puerta de El Corte Inglés, el primer sábado del mes. organizamos la primera ‘Exposición de Poesía siete x siete’, que inauguramos en la Galería Etxe Arte, de Jesús, con excelentes críticas de El Hierro (Miguel Ángel Olea), El correo y otros que daban cancha a los que entonces éramos células de futuros poetas. Quisimos, sin atrevernos a confesarlo, emular a los grandes de Euskadi: Santiago Aizarna, Raúl Guerra Garrido, Jorge González Aranguren, Carlos Arteneche, J.J. Rapha Bilbao, Ángel García Ronda, Javier Aguirre Gandarias y Ricardo Ugarte, entre otros  (http://www.todocoleccion.net/kantil-numeros-6-11-1978-revista-literatura-poesia~x35607055), con sus revistas: primero Kantil; luego, Kurpil. Pero fue en vano. Estos Versos del capitán, regalados por Javier, han sufrido en sus lomos todas las mudanzas y siguen en pie.



'A un olmo seco'

A un olmo seco

Al olmo seco, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo,
algunas hojas verdes le han salido. (…)

Antonio Machado, Campos de Castilla (primera edición, 1912)

Lectura, deliciosamente, obligada a los bachilleres de 1960, Antonio Machado forma parte del ADN de Castilla, de España. Memoricé sus versos, gracias a Joan Manuel Serrat, antes que las declinaciones de latín y griego. Recuerdo cantarlo en un viaje por Castilla a bordo del coche que conducía May Palacio, copilotaba Almudena Velasco y amenizaba Gorka Ordóñez. Machado y Serrat me visitan, con frecuencia, en la cocina de El Páramo.



Versos: 21, 16, 24

El 21 de marzo es el Día Internacional de la Poesía, una jornada que cumple 16 años desde la declaración de la UNESCO, en París. El manual de León propone 24 horas de Versos, para recordar algunos poemas buenos (cada hora 1 poema, 1 poeta).

00.01h 
II
Voces
(ant. 1911)
Amadas voces ideales
de aquellos que han muerto, o de aquellos
perdidos como si hubieran muerto.
Algunas veces en el sueño nos hablan;
algunas veces la imaginación las escucha.
Y con el suyo otros ecos regresan
desde la poesía primera de nuestra vida
como una música perdida en la distancia.

Konstantivo Kavafis, Poesías completas (Libros Hiperión, 1976)


En junio de 1977 compré este libro, traducción de José María Álvarez, en la Librería Herriak de Bilbao. Durante aquel verano acompañó mis días en Lillo; se tumbó en la hierba, bajo la amable sombra de los cálidos árboles, cuidados por mi abuelo Ito. Contempló los baños en el pantano de El Porma; se acurrucó en la almohada y me dio el nombre para la colección de libros que, en 2004, comencé con Abel Rodríguez, en Lugo de Llanera, bajo la que se han publicado Historias vividas, historias contadas volúmenes I, II y III; La Historia del fútbol en Llanera y Memoria de la historia silenciada. Biografía de Amaro del Rosal. Antes, en 1989, publiqué un artículo (Voces), en la Revista Magalluf, dedicado a los vecinos de Calviá, en especial, a los oyentes de la radio en la que trabajaba en aquellos días.
 ,Voces acompaña mi vida.


Pessoa

No me puedo permitir el lujo de  decir Pessoa ¿quién es?, antes muerta! Es que, el que habla de Fernando Pessoa, como si fuera mi primo hermano, es Perfecto Cuadrado, catedrático: leches!! Claro que en aquellos días era PNN. Pronunciado su nombre ¿cómo no ir a la carrera a por un libro de Pessoa!, y a por dos!! Maravilla. El poeta es un fingidor (Antología poética) [Ángel Crespo]

“Hay grandes lapsos de memoria,
grandes paralelas perdidas,
mucha leyenda y mucha historia,
y muchas vidas, muchas vidas”...