Al borde de concluir la primavera, Alga, Revista de Literatura, pone en la calle el trabajo de 40 autores
de poesía, ensayo, dibujos y fotografías. Goya Gutiérrez, su directora, nos envía,
hasta El Páramo de León un ejemplar, que ya forma parte de las donaciones
hechas a Versos, Casa de acogida de libros de poesía. Hay entre sus páginas,
las de Alga, lecturas de tarde hasta
la madrugada y unas páginas centrales para descubrir a Henry Alexander Gómez,
Jordi Corominas, Esther Cánovas y Martín Grinberg, cuatro de los 12 que
conforman la Antología de poesía joven.
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jueves, 18 de junio de 2015
sábado, 21 de marzo de 2015
'¿Cómo estás?'
No dices nada, callas tu soledad,
El viento suave de la noche
Me acerca más silencio, y más
Y más y más…
José Antonio Valle
Alonso, La otra orilla, El jardín de
todos. (Editorial Azul, 2014)
‘Y yo, solamente sombra de tu árbol’
Y yo, solamente sombra de tu árbol,
¿dónde iré a caer?
Si ya tú caíste sin dejar de caer.
Sólo en los sueños que me traza el dolor
siempre estás conmigo…
José Antonio Valle Alonso, Y tanto luz para buscar la
noche. (Editorial Azul, 2014)
'XX'
me encontrará sembrando todavía,
Félix Antonio González, Huerto de Violante. (Academia
Castellana y Leonesa de la Poesía y Editorial Azul, 2005)
Pablo Juan Chelmick pisa Versos
En 2011, con Invocar
El Íntimo y en 2013, con Cartas de
amor del reo 69, Pablo Juan Chelmick, a través de Círculo Rojo Editorial,
nos aporta un legado de poemas de alcoba, de sensaciones y sentimientos que
deambulan de dentro a fuera, y viceversa. Son los dos primeros poemarios que
llegan a la casa de acogida de libros de poesía, ’Versos’, los dos primeros en
llegar a Zambroncinos, donde el lector halla, entre páginas, preguntas:
“¿Cuánto de tarde es / para desarmar los goznes / de tu ensamblada máscara?...”
“Cuánto de tarde es / para que la noche / no sea la dueña / de tu última
caricia?...”. Y encontrará renglones: “Os siento / como esa existencia ajena /
que me late dentro, / como si dos corazones pugnaran / por bombear la sangre, /
oxigenando el uno la razón, / la locura al otro”.
Pablo Juan Chelmick, Invocar El Íntimo.
...Aunque le atéis las manos a la vida
Era una tarde de algún mes lluvioso de Bilbao. Zurgai
organizó un encuentro de poetas en los locales de la Kutxa y allí fuimos los chicos de Siete x siete poetas por su pueblo. Esa tarde
conocí a José Agustín Goitisolo, con el que mantuve, más de una década de relación epistolar. José Agustín tenía la tez gris del tiempo y un relato firme
como sus versos. En pie, en el escenario, no dudó en declarar su niñez
barcelonesa de bombas y tragedia, de dolor y hambre, de frío y miseria. Supo contarnos
su historia y depositarla, como una carta, en nuestros corazones.
… “yo os digo aunque le atéis las manos a la vida
aunque pongáis al hombre de cara a la pared
ha de llegar la hora de su resurrección de su destello de
oro….”….
José Agustín Goitisolo, Salmos
al viento (Editorial Lumen, 1980)
'En la inmensa mayoría'
En la inmensa mayoría
Podrá faltarme el aire,
el agua,
el pan,
sé que me faltarán.
El aire que no es de nadie.
El agua, que es del sediento.
El pan… Sé que me faltarán.
La fé, jamás.
Cuanto menos aire, más.
Cuanto más sediento, más.
Ni más ni menos. Más.
Blas de Otero, Expresión y reunión (Alianza Editorial,
1981).
Sus
versos sonaron en nuestras endebles almas, hechas de ikurriñas y silencio. Mi
madre llamó a la tía de una prima, para que me llevara a casa de Blas; y me
llevó. Y allí estaba el poeta, conversando sobre un cuento que
iba en otro libro; y me regaló un libro con ojos de cristal, que en este
momento, no encuentro. Era Euskadi, era Donosti, era mi cuna, el lugar que no
conozco. Es Blas, es Otero y nos enseñó que “siempre nos queda la palabra”.
'Táctica y estrategia'
“La soledad es también un homenaje al prójimo”
Mario está sentado en el Café Miami, centro neurálgico de
Palma en los setenta y ochenta, hasta que Zara compró el edificio. Antes, había
un pianista de tardes nubladas que troceaba la melancolía como Arguiñano las
cebollas. Acudíamos todas las mañanas a por un café, casi seguro, a las nueve.
Las nueve son Mario Benedetti cuando habla de su hijo en la guerrilla, de su
esposa angustiada por la enfermedad de él, por él preocupado ante una próxima
partida a Madrid. Mario es un templo donde rezo al verso Él, flacucho, se atusa las canas del bigote y pone un libro sobre el mármol de la
mesa, lo abre y escribe: “Para Nieves cordialmente (firma)”. Qué poco, pienso,
pero lo tengo. Mario Benedetti Inventario poesía 1948-1980 (Colección Visor de
poesía, 1981).
Táctica y estrategia
Mi táctica es
mirarte
aprerder como sos
quererte como sos
mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible
mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos
mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos
mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo
ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.
Mario.
Las doce
Hora de hadas: hora de Gloria Fuertes. Gloria, tengo miles
de versos; es decir, tengo casi todo tu corazón en fragmentos. Es, como deshacer
un puzle; es decir, coger todos los pedazos y tirar al aire y, antes de caer,
quedarme con unos pocos. Cualquiera de ellos basta para explorarte y recorrer
las cicatrices de tu risa. Pena de no coincidir en Madrid: alegría de
coincidirte siempre, en el siempre… en el siempre de las hadas.
Cuando muera
Cuando muera
no te eches a llorar,
échate la siesta con tu amante de turno.
Cuando muera
no te eches a llorar
échate el alma a la espalda
y mi amor a los pies
como aquel día.
Cuando muera
no te eches a llorar,
seré yo, la que llene con mi llanto
tus manos vacías.
Gloria Fuertes, Historias de Gloria [Amor, humor y desamor]
(Cátedra, 1983)
'La carta en el camino'
La carta en el camino
Adiós, pero contigo
serás, irás dentro
de una gota de sangre que circule por mis venas
o fuera, beso que me abraza el rostro
o cinturón de fuego en mi cintura.
Dulce mía, recibe
el gran amor que salió de mi vida
y que en ti no encontraba territorio
como el explorador perdido
en las islas del pan y de la miel.
Yo te encontré después
de la tormenta,
la lluvia lavó el aire
y en el agua
tus dulces pies brillaron como peces. (…)
Pablo Neruda, Los versos del capitán (Bruguera, Libro
amigo, 1980)
La dedicatoria reza: “Para Nieves-Edurne. Con la dulzura de
un beso y un abrazo de siglos en su pecho contra el mío. Javi”. Javi era, probablemente
lo sea, poeta. Se nos ocurrió juntarnos (1977,?) con otros cinco y crear ‘Siete
x siete, poetas por su pueblo’, un grupo de locos que nos reuníamos en el Café La
Granja de Bilbao, los jueves, a partir de las ocho de la tarde. Sacamos una
revistita, en aquellos setenta, que vendíamos a las puerta de El Corte Inglés,
el primer sábado del mes. organizamos la primera ‘Exposición de Poesía
siete x siete’, que inauguramos en la Galería Etxe Arte, de Jesús,
con excelentes críticas de El Hierro
(Miguel Ángel Olea), El correo y
otros que daban cancha a los que entonces éramos células de futuros poetas.
Quisimos, sin atrevernos a confesarlo, emular a los grandes de Euskadi: Santiago
Aizarna, Raúl Guerra Garrido, Jorge González Aranguren, Carlos Arteneche, J.J.
Rapha Bilbao, Ángel García Ronda, Javier Aguirre Gandarias y Ricardo Ugarte,
entre otros (http://www.todocoleccion.net/kantil-numeros-6-11-1978-revista-literatura-poesia~x35607055),
con sus revistas: primero Kantil;
luego, Kurpil. Pero fue en vano.
Estos Versos del capitán, regalados
por Javier, han sufrido en sus lomos todas las mudanzas y siguen en pie.
'A un olmo seco'
A un olmo seco
Al olmo seco, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo,
algunas hojas verdes le han salido. (…)
Antonio Machado, Campos de Castilla (primera edición, 1912)
Lectura, deliciosamente, obligada a los bachilleres de 1960,
Antonio Machado forma parte del ADN de Castilla, de España. Memoricé sus
versos, gracias a Joan Manuel Serrat, antes que las declinaciones de latín y
griego. Recuerdo cantarlo en un viaje por Castilla a bordo del coche que
conducía May Palacio, copilotaba Almudena Velasco y amenizaba Gorka Ordóñez. Machado
y Serrat me visitan, con frecuencia, en la cocina de El Páramo.
Pessoa
No me puedo permitir el lujo de decir Pessoa ¿quién es?, antes muerta! Es que,
el que habla de Fernando Pessoa, como si fuera mi primo hermano, es Perfecto
Cuadrado, catedrático: leches!! Claro que en aquellos días era PNN. Pronunciado
su nombre ¿cómo no ir a la carrera a por un libro de Pessoa!, y a por dos!! Maravilla.
El poeta es un fingidor (Antología
poética) [Ángel Crespo]
“Hay grandes lapsos de memoria,
grandes paralelas perdidas,
mucha leyenda y mucha historia,
y muchas vidas, muchas vidas”...
martes, 24 de febrero de 2015
‘Los elegidos’, de Eduardo Iglesias
Un viejo rockero retirado y un jovencísimo surfero
deprimido. Una camionera bisexual, un furtivo, otra mujer… todos forman una
peculiar banda de atracadores. Son Los
elegidos y han venido a resolver la crisis robando bancos y cajas de
ahorro. Todos vienen de la mano de Eduardo Iglesias, pues son los habitantes y
protagonistas de su última novela, editada por Libros del Lince. Quienes
conozcan la obra de Eduardo Iglesias saben que por sus novelas siempre se
pasean todo tipo de personajes en los márgenes de la sociedad (y de la ley).
Saben, también, que uno de los escenarios favoritos de Iglesias es la carretera.
Desde una mirada hiperbólica con tintes de novela de aventuras y de road MOVIE,
y con un catálogo de héroes-bandidos románticos que parecen seguir la filosofía
de Robin Hood, Los elegidos se
convierte en una novela muy entretenida, llena de humor, de tragedia, que
propone una mirada crítica y novedosa de los tiempos de crisis. Ray Loriga,
quien ha comparado a Iglesias con escritores como Jack London o Rubem Fonseca,
será el encargado de adaptar al cine otra de las novelas del autor: Cuando se vacían las playas. Loriga
dirigirá el guión coescrito por él mismo e Iglesias.
jueves, 19 de febrero de 2015
'buensalvaje', número 2
La buena acogida de los lectores del primer número de la
revista gratuita buensalvaje ha
impulsado la elaboración de un segundo número que, de la mano de la editorial
Demipage, reúne un amplio abanico de colaboradores.
Colaboran
José Ovejero ■ Carlos Giménez ■ Alberto Olmos ■ Juan Gracia
Armendáriz ■ George Karavokiris ■ Manuel Guedán Vidal ■ François Matton ■
Mónica Ríos ■ Horacio Ríos ■ Fernando Valls ■ Elena Blanco ■ Coradino Vega ■
Eduardo Laporte ■ Ana March ■ Elena Sierra ■ Juan Losa ■ Carlos Pott ■ Víctor
Balcells Matas ■ Mateo de Paz ■ David Villanueva ■ Lola Larumbe ■ Luis Solano ■
François Matton ■ André Kartész ■ Richard Parra ■ David Becerra ■ Laura Pareja
■ Manuel García Iborra ■ Rafa Ruiz ■ Cathérine Hélie ■ José del Valle ■
Leonardo Sonnoli ■ Guillermo Aguirre ■ Irene Tamayo ■ Ana Blé ■ Sergio C.
Fanjul ■ Paula Rosés ■ Liliana López ■ Elvira Lindo ■ Carlos Yushimito ■ Javier
Moreno ■ Lina Meruane ■ Sebastian Kubica ■ Antonio Lucas ■ Esther García Llovet
■ Celeste Echegaray ■ Antonio Morales ■ Carlos García Pozo ■ Sarah Bienzobas ■
David Krahe ■ Pepe Prieto ■ Jesús Álvarez ■ María Carbonell ■ Rodrigo Fresán ■
María Serrano ■ Ignacio Trillo Imbernón.
miércoles, 11 de febrero de 2015
Felipe Zapico
Felipe Zapico presenta
un libro sonoro efímero #a florismos #zapiquismos y otros materiales de
desecho, con prólogo de Jorge Carbalho Branco, también conocido como Jorge
Pascual. Bar Belmondo, León. Jueves, 12 de febrero, 21.00h. Leído aquí: http://unmundofeliz-irma.blogspot.com.es/2015/02/felipe-zapico-presenta-un-libro-sonoro.html?spref=fb
jueves, 29 de enero de 2015
‘El silencio’, de Salvador Negro
El poemario que se presenta el 5 de febrero, en la Fundación Sierra Pambley. El autor de El silencio, Salvador Negro estará
acompañado de escritores, en esta presentación coloquio.
miércoles, 21 de enero de 2015
Los incendios del amor: 20 años
Con ese “no sólo el fuego abrasa”, Los incendios del amor [Edurne G. Ordóñez, 1994] abre un poemario que
hoy es mayor de edad y que, dos décadas después, me gusta recordar. Hay algunos
versos que se mantienen en ese discurso que transcurre a lo largo de nueve
episodios, los que se producen desde el encuentro primero con la persona, que
sin previo aviso llega un día cualquiera. Entrar en una vida para iniciarla
entre dos, suscita dudas, preguntas y anhelos, que convierten el encuentro en
un universo pleno.
“Así como se desprenden los pétalos
de la flor del sueño y caen tras los pasos
que van cediendo a la vida,
así también floran los escalones del deseo,…”
El temblar ante el amor, sobre el, entre el, nos lleva a
vernos como “pobres peleles, ardemos de pasión, / nos consumimos entre
rescoldos y cenizas”. Este tobogán de emociones que consumimos parece concluir,
muchas veces, en la despedida; en ese abanico de adioses llenos de ausencia
impregnada de tristeza. Recorrer, dos décadas después, este librito es volver
al tiempo de armisticio, porque
“Nunca antes caminó la risa
tan grácil entre las calles de la primavera,
como un soplo ligero y suave
sonó en la tarde tu nombre
hasta desmayarse de hermosura”.
lunes, 19 de enero de 2015
Enero en el calendario
“Son mis palabras sobre un folio blanco
que una tarde de Enero, en una estancia
dorada, de mi pecho se vaciaban
en un rosal oculto entre mis manos”.
Una tarde de enero.
Julio Molero Pisabarro, de Sueños en el
tiempo.
Calendario Versos, 2015. Invierno (Cuatro estaciones)
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miércoles, 14 de enero de 2015
Enero en el calendario
“Han apagado el cielo de repente
y he querido salir hasta tu nombre,
hasta la flor de enero, hasta tu herida”…
La flor de enero.
José Antonio Valle Alonso, de La espiral
del sueño.
Calendario Versos, 2015. Invierno (Cuatro estaciones)
martes, 13 de enero de 2015
‘Un lugar donde no se miente’
Por Miguel Marinas
El viernes, 16 de enero, se presenta el libro Un lugar donde no se miente. Enclave de
Libros - C/Relatores, 16, Madrid, España. Intervienen sus autores, Olvido
García Valdés y Miguel Marinas, acompañados por el poeta Pedro Provencio.
La intención primera fue buscar un pretexto para escuchar a
Olvido hablando de sí misma. Y, por lo tanto, no sólo de su poesía, o de su
escritura o de su condición letrada y pensadora. Yo imaginé un dispositivo,
como unos palitos a lo largo de un camino fabulado, como si fueran unos postes
de la luz, a los dos lados de una carreterina dibujada en la tierra, como
hacíamos de niños, para poner orden y atemperar lo que era pura avidez del
juego que venía.
Por eso con Olvido hablo del vivir, de lo que ha leído, de
cómo entró en la vida que es escribir. Por eso voy preguntando y escuchando y
poco a poco ella me advierte que somos dos los que hablamos… Por eso
conversamos de componer el poema, pero también del amor, de la vida que pasa y
no se va sino que viene. Por eso nos sonreímos tantas veces, aunque esto no se
pueda leer. O sí.
Olvido es una poeta mayor y una pensadora o filósofa no
menos grande. Esto lo puedo decir porque lo llevo viendo a la media distancia
hace muchos años y de cerca hace ya unas buenas dos décadas. Conmueve la
certeza, la precisión de su modo de pensar y decir, la llaneza para nombrar lo
desmesurado, la contención de los miedos, la valentía de no engañarse.
Es una conversación en varias sesiones (entre finales del
2012 y setiembre del 2013), como puede apreciarse en la lectura. Es un
fragmento de vida que yo creo que da el retrato entero de una de nuestras
mejores escritoras. De una de nuestras más lúcidas ciudadanas. Puedo afirmar
que leyéndola pasan cosas.
Aquí el vínculo a la ficha del libro: http://www.librosdelaresistencia.com/?p=1108
Olvido García Valdés. © de la fotografía: Inés
Marful y Su Alonso
Miguel Marinas. © de la fotografía: Beatriz Ruibal
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