Al borde de concluir la primavera, Alga, Revista de Literatura, pone en la calle el trabajo de 40 autores
de poesía, ensayo, dibujos y fotografías. Goya Gutiérrez, su directora, nos envía,
hasta El Páramo de León un ejemplar, que ya forma parte de las donaciones
hechas a Versos, Casa de acogida de libros de poesía. Hay entre sus páginas,
las de Alga, lecturas de tarde hasta
la madrugada y unas páginas centrales para descubrir a Henry Alexander Gómez,
Jordi Corominas, Esther Cánovas y Martín Grinberg, cuatro de los 12 que
conforman la Antología de poesía joven.
jueves, 18 de junio de 2015
jueves, 14 de mayo de 2015
“No hay cultura de arriesgar”
De camino al Rivas Rock Madrid (el sábado, 16) y con éxito
en el veterano Zotes Rock, ya cumplida su 18 edición, los hermanos Pablo y
Héctor (Pepo): Desakato (https://www.facebook.com/desakatorock),
se toman un respiro en el corazón de El Páramo leonés, para mirar hacia atrás
sin perder de vista el horizonte. Un futuro al que, para Pablo, “le falta
cultura de arriesgar, de progreso, de investigar. El panorama? Creativamente
estamos estancados, nos copiamos. Falta frescura en los grupos; se echa de
menos una escuela que de el relevo a este clásico rock nacional. Hay que hacer
autocrítica, porque no hay afán de investigar. Tenemos y podemos mejorar, los
grupos y el público, porque hay grupos nuevos, frescos a los que es bueno
darles cancha; tenemos que darnos la oportunidad de descubrirlos, de descubrir
que nos gustan”. Con su cuarto álbum recién estrenado, ponen en Buen viaje la experiencia acumulada en
una década de trabajo riguroso y honesto; una senda que iniciaron de guajes en
la Escuela de Música de Llanera (Asturias). “El balance es positivo; hemos
crecido y suscitado el interés nacional, que no es fácil. Es un camino largo,
con una evolución hacia un rock más alternativo, natural y que,
internacionalmente, bebe de fuentes escandinavas”. Crecer y madurar desde Con el viento en la cara (2008), Música, sangre y plomo (2010) e Inercia (2012)”. En estos meses Suena Buen viaje en 11 temas empapados de
realidad social. “El 80% de las letras hablan de política, sin ser
panfletarios; es un rock emocional, diferente al punk-rock, sin olvidar que
estos movimientos siempre han estado ligados a la política”. Más, si cabe, en tiempos
convulsos. “Esta época que vivimos es la más turbia de todas las que hemos
conocido en la Historia de nuestro país. Nos estafan. No es una crisis, es una
estafa mundial, en la que cuatro mueven el mundo y los demás estamos a expensas
de lo que hagan. Hay que cambiar la forma de gobernar”. Sumergido en la
composición, edición, creación de vídeos musicales y en la gira 2015 Buen viaje, Pablo ha abierto su
estudio de grabación: OVNI, en Bonielles (Llanera). 18 meses después de lanzar
la empresa nos ofrece cintas impecables como Pánico en Frankfurt (http://www.desakato.es).
Desakato toca armónico y potente sobre el escenario. Pablo: voz y guitarra;
Pepo: voz; Gabri: guitarra; Mario: bajo; Dani: gaita: Nano: batería y coros.
Manager: Iván de la Mata (elgarajeproducciones@gmail.com)
lunes, 23 de marzo de 2015
Calendario Versos. Primavera, 2015
https://www.facebook.com/media/set/?set=a.10205031989256961.1073741865.1159449936&type=1&l=54f0662984
sábado, 21 de marzo de 2015
'¿Cómo estás?'
No dices nada, callas tu soledad,
El viento suave de la noche
Me acerca más silencio, y más
Y más y más…
José Antonio Valle
Alonso, La otra orilla, El jardín de
todos. (Editorial Azul, 2014)
‘Y yo, solamente sombra de tu árbol’
Y yo, solamente sombra de tu árbol,
¿dónde iré a caer?
Si ya tú caíste sin dejar de caer.
Sólo en los sueños que me traza el dolor
siempre estás conmigo…
José Antonio Valle Alonso, Y tanto luz para buscar la
noche. (Editorial Azul, 2014)
'XX'
me encontrará sembrando todavía,
Félix Antonio González, Huerto de Violante. (Academia
Castellana y Leonesa de la Poesía y Editorial Azul, 2005)
Divagaciones sobre el ciprés
Yo quiero ser como el ciprés
que crece y sube derecho
buscando la luz del sol
y desafiando al viento”….
Petra Engracia San José Barroso, Vivencias nunca olvidadas (Editorial Azul, 2003)
'Los valores perdidos'
Tengo un disgusto enorme: he extraviado
mis valores eternos.
Así, como
lo cuento.
He buscado en el libro de familia,
en las hojas del empadronamiento…”
Andrés Quintanilla Buey, La
luz encerrada. Plaza de los
ciegos (Academia Castellana y Leonesa de la Poesía y Editorial Azul, 2006)
'Que no te diga nadie'
Que no te diga nadie, que no te diga
tu propio corazón
que no dijiste
aquello que te morías por decir
y hubo llegado el tiempo…”
Pilar Iglesias de la Torre, Historia clínica (Alkaid Ediciones, 2006)
Pablo Juan Chelmick pisa Versos
En 2011, con Invocar
El Íntimo y en 2013, con Cartas de
amor del reo 69, Pablo Juan Chelmick, a través de Círculo Rojo Editorial,
nos aporta un legado de poemas de alcoba, de sensaciones y sentimientos que
deambulan de dentro a fuera, y viceversa. Son los dos primeros poemarios que
llegan a la casa de acogida de libros de poesía, ’Versos’, los dos primeros en
llegar a Zambroncinos, donde el lector halla, entre páginas, preguntas:
“¿Cuánto de tarde es / para desarmar los goznes / de tu ensamblada máscara?...”
“Cuánto de tarde es / para que la noche / no sea la dueña / de tu última
caricia?...”. Y encontrará renglones: “Os siento / como esa existencia ajena /
que me late dentro, / como si dos corazones pugnaran / por bombear la sangre, /
oxigenando el uno la razón, / la locura al otro”.
Pablo Juan Chelmick, Invocar El Íntimo.
‘Hablábamos de cosas muertas’
Hablábamos de cosas muertas
o de todo
lo que nunca ha existido.
La sombra amenazaba
con su olor triste el pálido
recinto.
Dije: hemos dejado
la oración por el grito.
La pasión solitaria
por el miedo de muchos.
Hablábamos de nuestra fe,
aunque era inútil.
Pero no importa.
Había
tiempo, toda una vida,
un largo espacio de interrogaciones
y ojos desiertos.
Sí,
hablábamos, previamente enlutados,
de nuestra mutua muerte.
Hablábamos a la caída de la tarde,
sin nadie por testigo,
de cuanto contempláramos un día
partir de nuestras manos,
de la fe que tuvimos,
del vacío que en ella
acaso nos unía.
José Ángel Valente,
Punto cero (barral, 1972)
‘De Quodam Cristophoro Colombo Mentis’
Y lo de nuestro espíritu es errar en el centro del mar
multiplicado,
a veces bajo amasadas nubes de tormenta;
a veces bajo la luz hondísima de grandes calmas sin vellón,
en la proa que roza las estrellas y al instante se abisma,
mas siempre en el presagio de una travesía sin fin hacia lo
Real,
con las bodegas del ser hasta los topes repletas de silencio
sobre el espejo de la mente exfoliada.
Eugenio Padorno, Paseo antes de la tormenta (Ediciones La
Palma, 1996)
‘Nana de las arañas’
El olor de la casa vacía reúne arañas
y bichos que no tienen origen o bautismo.
El más pequeño asno de esta selva trae alforjas.
Vaciadlas, encontraréis objetos familiares:
las cartas del abuelo asesinado, el zootropo y los zapatos
de charol,
las esfinges de los niños felices
(sus ojos de terror no olvidan los altísimos techos,
la soledad de la sirvienta que plancha sus bragas y la
lluvia).
Pero los bichos tampoco tienen tumba.
Siempre escucharemos la nana
que no consigue dormirnos.
José María Álvarez
Cáccamo, Laberinto el clavicornio
(Mogor, 1977)
Qué días aquellos!, qué noches largas!! La voz, siempre las
voces del poeta que rasga la noche de Rekalde. El cartero, licenciado en
Hispánicas, coloca con esmero la pila de libros que me llegan del mundo, hasta
esta parte. Escribir con la paciencia de Martín López Dueñas; posar para Juan
Lacunza; abrir latas de sardinas con Aitor Mesperuza o correr a las órdenes de Julio
Campuzano, de Pepa Marzo (El Hierro).
Irrepetible Bilbao de los setenta; sentenciado de versos, de mentiras y poetas. Me regalas tu Laberinto el clavicornio, con un: “A Nieves García Ordóñez, amiga de un amigo, y por lo tanto amiga mía (firma). Santiago, 25 de abril 77”.
‘En mis días presentes’
En mis días presentes
La calle donde hoy vivo se parece
La calle donde hoy vivo se parece
un poco a aquella calle de mi infancia,
pero el mar quedó lejos y el corazón lo sabe,
sabe que no es posible regresar a aquel mundo
cuyo esplendor ajado
propaga todavía su clara quemadura
en mis días presentes…
Arturo Maccanti, El eco de un eco de un eco del resplandor
(Biblioteca básica canaria, 1989)
‘La poesía es un arma cargada de futuro’
… Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.
Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quienes somos, nuestros cantares no pueden
ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo. (…)
Gabriel Celaya, Itinerario poético (Cátedra, 1986, 425 pesetas)
Aquí estás, Gabriel, en Hernari. Tus cenizas permanecen en
el aire, en todos los que respiramos Euskadi. Allí sabíamos de tu poesía, de
tus hambres y allí un grupo de fervorosos siempre estuvieron a tu lado. Tus
libros, en el mundo y en la Biblioteca de la Diputación de Guipuzkoa, impiden
que nos olvidemos de la sed, de la soledad. Te recuerdo en la voz de Mariví
Bilbao Goyoaga, sobre las tablas del teatro que dirige José Luis Iturri:
Akelarre. Premio Nacional de las Letras Españolas, muestra del olvido.
'De fuegos, Tigres, Ríos'
Abro Doce para un
fagot, de Jorge González Aranguren, y cae una tarjeta. “Nieves, princesa:
Carlos Meneses me habló de ti, en Mallorca, adonde pienso largarme. Sé que
estás bien y con ánimo; eso es importante. Escríbeme, no olvides a los que te
queremos (firma)”. Miro la data de Doce para un fagot y veo que es de
Ediciones Hiperión, 1981. También hay una dedicatoria: “Para Nieves, amiga de
verdad. En el fervor por la poesía. Besos. Jorge”. Gracias Jorge. Te digo una cosa, a mi, de tu obra, el libro que me arrebata, es el Premio Adonais, 1976, De fuegos,
Tigres, Ríos. Te confieso que me subrayé.
“Y uno siente de una manera cruel
“Y uno siente de una manera cruel
no estar lejos, estar vivo,
vivo, vivo, vivo, vivo,
vivo como una llaga, como un golpe”,…
Claro que, puesta a ser sincera, declaro que te he copiado miles de veces y mal recitado, esos versos:
“Elena, es ahora tiempo
de meditar un poco, de reunir
las miguitas caídas del mantel
de los sueños,
de mirar en silencio
nuestros rostros que oscilan en la noche, de repasar el
álbum”…
Tiernas palabras para Elena, tu mejor premio. Yo, voy a
seguir diciendo, en muchas oportunidades, que somos “las miguitas caídas del
mantel de los sueños”; la mejor definición para la diáspora vasca. Por
cierto, no me has dedicado De Fuegos,
Tigres, Ríos.
Cuanto sé de mi
Madrid, 1977
(La mañana)
…”Mi corazón era sencillo,
claro, como una gota de agua.
Cómo me hervía imaginando
aventuras extraordinaias”…
En aquel tránsito hacia esta historia, en el Madrid de 1977,
me llegó Cuanto sé de mi, de José Hierro.
“Y los recuerdos vienen, juntan
su cuerpo al mío. Y no me hieren,
porque ahora ignoro la amargura”.
Desvencijada, la obra recoge el diario de muchas
sensaciones que subrayo:
"Y Y podridas. Y dormidas.
Y asesinadas. Y apagadas.
Las olas que me hundieron hasta el fondo
sabían bien lo que arrastraban”…
Pepe Hierro: me quedo con todo, porque
“No quiero que desgranes tu pasado en mis manos,
porque solo el presente ofrece carne viva.
Sería, recordar, sentir dolores de otros
doliendo en nuestras vidas.
Así es José Hierro
“Sin ternuras, que entre nosotros
sin ternuras nos entendemos.
Sin hablarnos, que las palabras
nos desaroman el secreto”.
Lúcido
“Ahora que siento en mi el cansancio
de nuestras pobres razas viejas.
Ahora que lucho y me rebelo
contra su mansedumbre eterna
y me acuerdo de que algún día
fui tan sin tiempo como ella”,…
Y más Hierro
“He escuchado el sonido del viento paciendo la hierba
mojada.
He dejado caído mi cuerpo entre flores azules, cerrados los
ojos,
y he soltado las riendas del alma”.
...Aunque le atéis las manos a la vida
Era una tarde de algún mes lluvioso de Bilbao. Zurgai
organizó un encuentro de poetas en los locales de la Kutxa y allí fuimos los chicos de Siete x siete poetas por su pueblo. Esa tarde
conocí a José Agustín Goitisolo, con el que mantuve, más de una década de relación epistolar. José Agustín tenía la tez gris del tiempo y un relato firme
como sus versos. En pie, en el escenario, no dudó en declarar su niñez
barcelonesa de bombas y tragedia, de dolor y hambre, de frío y miseria. Supo contarnos
su historia y depositarla, como una carta, en nuestros corazones.
… “yo os digo aunque le atéis las manos a la vida
aunque pongáis al hombre de cara a la pared
ha de llegar la hora de su resurrección de su destello de
oro….”….
José Agustín Goitisolo, Salmos
al viento (Editorial Lumen, 1980)
A esta hora exactamente, Elsa López está en La Palma
Cuando llegó tu mano,
la caricia fue dulce
y el gesto de los dedos como el mármol frío…
Pero sé que me amaste.
Que me elegiste.
Que quisiste entregarme una parte completa
de lo que ya no eras.
Elsa López, Del amor imperfecto (Ediciones La Palma,
1989)
A esta hora exactamente, Elsa López está en La Palma con su
familia y amigos, o subiendo a un avión rumbo hacia otra conferencia y/o
recital, o está en la Fundación Antonio Gala, o de cena muy profesional. Elsa
es una diosa ecuatoguineana, afincada en el mundo desde Canarias. Cualquier
rincón es bueno para escribir sus versos, arte que deja aquí y allá, como su
silueta envuelta en las gasas de la incertidumbre. Hecha en el campo de la
urbe, agita el mestizaje desde su corazón, sin fisuras, en Tránsito. Compartimos algún rato, poemas de otros en la solapa y un
largo café con Perfecto Cuadrado. Elsa siempre está en mi maleta.
Carlos Pinto Grote, 'Tienda de antigüedades'
Advierte la soledad de las cosas dispersas;
tuvieron compañía.
Tiernas manos atentas
acariciaron, tiempo atrás,
curvas, esquinas, formas
que eran puro artificio,
discretísimo encanto, talla de gubia
humilde,
punzón de orfebre que dejó su huella.
De puro amor pasaron a objeto deseable.
Las vueltas que da el tiempo
sólo las tocan vagamente.
Ellas nos miran desde el largo silencio,
dioses puros, creado en las primera
aurora
de un día interminable.
Carlos Pinto Grote, Tienda
de antigüedades. “A Edurne Ordóñez, en su visita a la casa lagunera de su
amigo Carlos. La Laguna, 21.4.98”.
Mi querido Carlos:
He aprendido que se puede amar el amor de los otros. Puedo
amaros a ti y a Delia “joven dueña de esta Tienda
de Antigüedades, con mi constante amor”, en cada uno de tus poemas; en las
tardes calurosas de esa húmeda tierra lagunera. Te veo muchas veces, aunque
apenas haya encuentros. Te veo desde la puerta de un comercio, caminas cogido
de la mano de Delia; ella va erguida y tú la miras como siempre, con la
devoción de un hombre, profundamente, enamorado. Has logrado que tus amigos os
miremos y aprendamos a amar el amor, sencillamente, amar, Cuando delia está en
la cocina, en el jardín y tu conversas desde el viejo escritorio, y nos dejas
mirar por tu ventana hacia el jardín donde naciste, donde vives por empeño del presente, donde las rosas se
llaman Delia y, alguna espina, Carlos Pinto Grote: médico del aire, psiquiatra
del horizonte, El destino de la
melancolía.
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